Choquehuanca habla de Vilcapaza
 
Pedro Vilcapaza
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VILCAPAZA por J.J. VEGA
La rebelión de Vilcapaza (F. Turpo)
El Puma Indomable (L. Luna)
El Puma Indomable (G. Sumarriva)
Choquehuanca habla de Vilcapaza
"LA GESTA DE PEDRO VILCA APAZA"
El Sino del Rebelde
Choquehuanca habla de Vilcapaza

Texto tomado del famoso Libro de José Domingo Choquehuanca: "Ensayo de Estadistica de la Provincia de Azangaro" de los años 1828, 1829 y 1930 inclusive
Editado en 1830
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CAUSAS
De la despoblación rústica
En la revolución general de indígenas en el año de 1870, se desencadenaron las furias de los oprimidos y de los opresores; en los diferentes combates murieron centenares de indígenas y en la espantosa furia popular perecieron los más de la casta española: en suma, ambos partidos se hicieron guerra muerte. En aquella época los distinguió a los azangarinos el valor y entusiasmo por la causa de la independencia; y no hubiesen desistido de sus empeños, si el Inca Diego Túpac Amaru no hubiese capitulado mediante los curas enviados por el Jefe del Ejercito español en el punto de Antaccaca comprensión del pueblo de Maranganì de la provincia de tinta, donde uno de los jenerales de la provincia de Azángaro Pedro Vilca-Apaza negó su voto al perdón que se proponía, y a la cesación de la guerra y le dijo al Inca: “si por cobardía no quieres seguir la guerra, el mejor partido que debemos tomar es que, con el ejército y con todos nuestros bienes y familias emigremos a los fértiles valles de San Gabán, donde segando y guarneciendo las entradas, a beneficio de los inaccesibles e impenetrables que son aquellos lugares, estaremos seguros de la persecución y de la muerte, y nos conservaremos en la aptitud de recobrar nuestros pueblos y vengar la sangre de nuestros hermanos; si no aceptas este partido, es preciso librar nuestros destinos a la decisión de la guerra y no fiar en las dolosas promesas de los españoles que no tratan de otra cosa que de apaciguarnos para imponernos un yugo más doble, y condenarnos a la escecración y a la ignominia; una muerte gloriosa en los combates acabe primero con todos nosotros, antes de volvernos a someter a un gobierno que tanto nos ha oprimido”
En vano este esforzado general trataba de aconsejar al Inca cuando ya había cedido a las persuasiones de los enviados, sometiéndose al perdón; con estre acontecimiento se retiró a la provincia de Azángaro, donde traicionado por los suyos fue entregado y juzgado con l afiereza acostuimbrada en aquellos fatales tiempos; fue condenado a morir descuartizado con cuatro caballos en la plaza de Azángaro. Así terminó su vida aquel constante defensor de la independencia de su paìs; y juztamente su memoria ha sido trasmitida al pueblo de su nacimiento, por un decreto del Congreso Constituyente, con la nueva denominación de heroico pueblo Vilca-Apaza”
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